El blog de Carlos Biurrun

24 Septiembre 2009

El ahorro español se enfrenta a una subida fiscal pese a no ser de los mejor tratados de la OCDE

Archivado en: Fiscal, Seguro de vida — Carlos Biurrun @ 14:58
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ConfianzEl presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha sentado ya las bases de lo que parece que será su próxima subida de impuestos. Ha asegurado que se tratará de un alza tributaria “temporal”, “limitada”, “coyuntural”, “moderada” e “instrumental”. También ha asegurado que nunca supondrá una subida de la presión fiscal nacional, algo que, obviamente, no será favorecido por la subida fiscal sino por la fuerte caída de recaudación que se está registrando, con niveles de pérdida de ingresos interanuales del IVA del 36%, del IRPF del 12% y del Impuesto sobre Sociedades que superan los listones de desplome del 20% sobre los ingresos obtenidos el pasado ejercicio. 

Zapatero, al contrario que la ministra Salgado, no ha dudado en hablar directamente de “subidas” tributarias. Aludió también a la “progresividad” que tendrán las medidas y dio varias pistas del cauce que seguirán. El principal es que la permanencia del cheque de 400 euros en el IRPF queda condenado con gran probabilidad a su eliminación definitiva o recorte drástico. Así, la medida sobre la que pivotó la campaña electoral que aupó a Zapatero a su segundo mandato será debatida en el Congreso. La práctica totalidad del arco parlamentario ya la ha criticado, lo que le augura una supervivencia más bien corta. El presidente asegura ahora que esta ayuda, con un coste presupuestario de unos 5.500 millones al año, se fundamentó en las dificultades de las familias por la inflación y el euribor, variables que, dice, han cambiado.  

El resto de pautas parece indicar que la subida intentará eludir el alza de los tipos de cada uno de los tramos -nada se dice sobre el movimiento de las bases de forma que pudiesen ser más el numero de contribuyentes afectados por los tipos más elevados de la escala-, y, lo que se da ya por seguro, que abordará una subida del pago fiscal de las rentas del capital. 

El ese contexto se asegura que el ahorro español puede soportar esta subida sin verse afectado por un movimiento de salida de capitales hacia el exterior en busca de un refugio donde eludir la mayor presión fiscal relativa que soportarían estas rentas en territorio español. Los estudios internacionales sobre fiscalidad del ahorro no parecen coincidir tanto en esta lectura. Más bien destacan que en muchos aspectos el ahorro español sufre ya un tratamiento peor que el soportado en muchas de las economías vecinas. En primer lugar son muchos los destinos donde el ahorro llega a estar ya exento dependiendo del número de mese o años de antigüedad de la inversión. 

La última reforma del IRPF, del año 2006, incrementó en tres puntos -desde el 15% al 18%- la fiscalidad de las plusvalías a largo plazo (procedentes de fondos de inversión, acciones e inmuebles)- eliminó la exención existente actualmente de hasta un 75% para los seguros y anuló la desgravación de un 40% en el cobro en un único pago de los planes de pensiones. Así, todo el ahorro, menos los planes de pensiones, pagarán el 18% en cualquier caso, y sin grandes deducciones reseñables (a excepción del pago de los dividendos). 

El resultado de esta batería de medidas ha sido el empeoramiento de la fiscalidad del ahorro a largo plazo nacional hasta situarse entre las más duras de las grandes economías europeas. Así, la mayoría de los países competidores de España, como Austria o Reino Unido, llegan a regular exenciones para el ahorro no especulativo (calificativo con el que se concede normalmente, al que supera el año de antigüedad). 

La situación de empeoramiento en la fiscalidad comparada se hace evidente en los seguros, una opción pensada principalmente para el ahorro a largo plazo. Los productos conocidos como seguros ilíquidos (los que no permiten el rescate de la inversión hasta un determinado momento, normalmente la jubilación) son beneficiados en Francia, Holanda, Reino Unido y Alemania con la posibilidad de desgravar cantidades superiores a la española: por ejemplo, en Holanda o Francia se eleva este tope hasta superar los 24.000 euros. 

Otra de las opciones adoptadas en el panorama europeo para incentivar el ahorro a largo plazo pasa por la generación de un tipo claramente más bajo para las inversiones no especulativas. Es la opción italiana, donde el tipo del ahorro a largo plazo (incluidos los seguros) queda en el 12,5%, frente al 27% que deben pagar productos a corto como los intereses de depósitos o cuentas corrientes. 

Los casos de Bélgica o Reino Unido han sido unos de los más decididos en la línea de apoyo al ahorro más estable, pese a que las reformas anunciadas desde Londres apuntan a un castigo a las rentas obtenidas por los contribuyentes de mayores ingresos. La legislación belga deja exentas las prestaciones de determinados seguros (como los “unit linked” -que invierten en cestas de fondos-) y la normativa británica ha permitido dejar sin tributación efectiva productos, como seguros de vida, que superan los diez años de antigüedad. La industria española del ahorro ya ha esgrimido en diversas ocasiones su preocupación ante las consecuencias de un régimen fiscal que resultase excesivamente duro en comparación con la fiscalidad de los países comunitarios. Y la explicación a este temor se basa en el hecho de que el ahorro sí es móvil. O lo que es lo mismo, que puede fugarse a otros Estados si observa condiciones más favorables fuera de sus fronteras naturales. 

Entre los últimos datos del panorama internacional destaca igualmente, como un indicador que debería abrir una reflexión en el seno del Gobierno, el auge de la presión fiscal en España en los años pasados. Así, entre 1975 y 2007 España se sitúa como el país de la OCDE en el que más ha crecido (un 19%) la presión fiscal global. Igualmente figura como el tercer país de los 29 de la OCDE en el que más ha crecido (un 3%) entre 2002 y 2007. Además, las ganancias de capital de las derivadas de la disposición de acciones también soportan una fiscalidad comparada claramente perjudicial: pagan un tipo del 30%, siendo las quintas más caras del entorno de la OCDE. Alemania, mientras, por ejemplo, plantea un régimen de exención sin condiciones a estas ganancias de capital empresariales. 

Igualmente, en determinados destinos del ahorro que han funcionado tradicionalmente con gran implantación, como la vivienda, la eliminación anunciada de la deducción por compra de residencia, supondrá ya de por sí un endurecimiento de la fiscalidad, no compartido por países como Portugal, Bélgica o Italia.   

Incluso mecanismos que, como las sociedades de capital variable (Sicav) se han librado en España, gracias a la reforma de 2005, de un importante control e inspección por parte de la Agencia Tributaria,  tampoco disfrutan comparativamente de un régimen privilegiado en la UE. La inseguridad generada por las actas fiscales previas a ese año ha provocado que la creación de nuevas sociedades de inversión de capital variable se haya estancado en los ejercicios posteriores a la vista del peligro tributario y, mientras, países como Luxemburgo o Austria no sólo no ponen trabas a la concentración del capital en un solo inversor sino que su impuesto a las firmas directamente ha sido eliminado.

3 Mayo 2009

Es la hora del seguro de vida

Archivado en: Estrategia, Seguro de vida — Carlos Biurrun @ 20:57
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carlosEn julio de 2007 estaba impartiendo un seminario sobre Previsión y productos financieros a un grupo de mediadores de Liberty Seguros en Málaga y explicaba a los asistentes que el seguro de vida es un instrumento de ahorro a largo plazo y con criterios prudentes y sostenidos de rentabilidad.

En general mis experiencias con los participantes en este tipo de seminarios han sido muy positivas y con un alto nivel de implicación.

En aquel seminario había dos “expertos agentes” que también trabajaban para una agencia de valores y que enseguida comenzaron a polemizar sobre la exigua rentabilidad de los seguros de vida frente a otros activos financieros. Eran momentos en que todavía la bolsa no paraba de crecer, aunque ya había noticias negativas, la vivienda seguía subiendo, aunque aparecían signos y comentarios de que algún día estallaría aquella burbuja de especulación.

Mi respuesta a aquellos “sabelotodo” iba más dirigida a la mayoría de los asistentes y a mantener su moral de asesoramiento prudente con rentabilidades garantizadas más una razonable participación en los beneficios de las inversiones de las provisiones técnicas; no me interesaba convencerles de una verdad manifiesta, las altas rentabilidades conllevan en la mayoría de las ocasiones alto grado de riesgo y consecuente reducción patrimonial.

A partir de octubre de 2007 comenzó el desplome suave de las bolsas que se confirmó de manera grave en 2008 a lo que se añadió el desplome del sector inmobiliario. Los que creían que la subida del valor de los activos financieros no tenía límite vieron cuan equivocados estaban.

En octubre de 2008, también impartía un seminario de similares características al del año anterior. Pero los expertos críticos habían desaparecido. Mis argumentos en defensa del seguro de vida como el mejor instrumento de ahorro sistemático para los que quieren rentabilidades sostenidas y constantes “calaron” positivamente entre los asistentes. Las circunstancias habían cambiado completamente y pronostiqué que el seguro de vida terminaría con buenos resultados y así ha sido.

Con un PIB negativo en 2008 (-1,2%), el seguro de vida ha tenido un crecimiento de primas muy positivo, 15,4% en su conjunto y del 18,77% por lo que se refiere a las modalidades de ahorro. Las modalidades de PPA y PIAS, instrumentos realmente interesantes para la coyuntura actual, han tenido fuertes crecimientos (ver cuadro 1) ). Incluso las modalidades de Activos vinculados han tenido un excelente crecimiento.

 

Fuente: DGSFP y elaboración propia

Cuadro 1. Fuente: DGSFP y elaboración propia

 

Con ser interesante el crecimiento de primas, quiero llamar la atención del crecimiento obtenido en número de asegurados, casi un 5%, consolidando una cifra de 9,5 millones de personas que creen en el seguro de vida como fórmula adecuada para ahorrar (uno de cada tres mayores de 14 años y menores de 65 años). De esta cifra casi 700.000 han suscrito seguros de las modalidades PIAS y PPA (ver cuadro 2).

 

Fuente: DGSFP y elaboración propia

Cuadro 2. Fuente: DGSFP y elaboración propia

 

Quiero resaltar, porque marca tendencia positiva, que el crecimiento se ha acelerado en el segundo semestre ya que en el primer semestre el crecimiento casi era 0. Sin duda, la desconfianza en otros instrumentos financieros habrá influido en dicho crecimiento.

Los 136.000 millones de activos de seguros de vida en 2008 son un dato más de consolidación del seguro de vida en la elección del mercado, por encima de los planes y fondos de pensiones.

Por eso creo que es la hora de los aseguradores porque saben preservar mejor que otros protagonistas la rentabilidad sostenida con criterios prudentes de gestión de activos. A la mayoría de los aseguradores nunca les gustó jugar con los compromisos futuros hacia sus clientes.

Y en los aseguradores incluyo a los mediadores de seguros como fuerza de ventas necesaria para potenciar el seguro de vida del cual han estado, incomprensiblemente, demasiado tiempo de espaldas. El último informe sectorial de la DGSFP marca un punto de inflexión positivo en la cuota de marcado participada por los mediadores en seguros de vida (26,98% contra 22,60% el año anterior) en detrimento prácticamente del canal Bancaseguros que pasa del 68,88% al 63,24%. El efecto cada vez menos importante de las primas únicas y productos estructurados, vendidos en gran medida por la Banca, hará descender su cuota de participación en los próximos ejercicios.

La movilización de los aseguradores hacia el seguro de vida se está produciendo gracias a la coyuntura económica que también va a producir una reducción de los márgenes en seguros no vida, especialmente en autos. Nunca he entendido a aquellos aseguradores que al vivir en una coyuntura favorable del seguro de autos abandonaron radicalmente la atención y gestión del seguro de vida. Creo que tendrán que recomponer su estrategia para volver a gestionar carteras cercanas en composición a los tres tercios (Autos, diversos, vida), entre otras razones porque podrán hacer una oferta integral a sus clientes que mantendrá mejor su fidelidad.

Los que me han escuchado en seminarios de formación y en intervenciones como directivo del Grupo AXA saben que siempre he defendido que el mediador tiene que ser un asesor integral que acompañe al cliente en todas las etapas de su vida, desde que se compra el primer piso o coche, cuando se casa y comienza a tener preocupaciones familiares y por lo tanto a tener que organizar su previsión ante imprevistos, cuando tiene que pedir consejo sobre ese concepto cíclico que es la pensión y la necesidad de complementar para preservar el nivel de vida futuro, cuando necesita un consejo prudente, próximo y de confianza para invertir bien sus ahorros o incluso para poder organizar los mecanismos de dependencia hacia el final del ciclo vital (ver cuadro 3).

 

Cuadro 3. Objetivo estratégico del mediador: Ser Asesor patrimonial integral del cliente

Cuadro 3. Objetivo estratégico del mediador: Ser Asesor patrimonial integral del cliente

 

Me consta que algunos grupos aseguradores han mantenido una estrategia sostenida de preservar y aumentar sus carteras de seguros de vida, llevando a cabo programas de formación y elaboración de nuevos productos que respondan a necesidades sentidas de sus clientes.

También los corredores tienen que dar un salto hacia adelante e incorporar el seguro de vida a su gestión diaria. Estoy seguro que cuando los ingresos por seguros de autos mermen lo agradecerán y se habrán adelantado a los tiempos, sin olvidar el efecto positivo de estabilidad de cartera que tiene una oferta y asesoramiento integrales.

El corredor tiene, si lo sabe hacer, muchos triunfos en su mano para ganar la batalla a otros canales en el asesoramiento financiero-previsional. Pero hace falta elevar el nivel de conocimiento en materia de previsión, en finanzas, en conceptos económicos, en fiscalidad y, por supuesto, en técnicas para una mejor gestión de clientes, al tiempo que se mejoran las herramientas de información para aumentar la confianza y transparencia.

Soy optimista sobre el futuro del seguro de vida y también sobre el futuro de los corredores porque hay signos de cambio que se van a acelerar pronto.

¡Preparémonos sin complejos y con decisión!

12 Abril 2009

Por primera vez desde julio de 2007, el seguro de vida crece en Francia.

Archivado en: Seguro de vida — Carlos Biurrun @ 15:48
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debruyneEl seguro de vida en Francia crece en febrero un 4%. Aunque es un crecimiento tímido, es una buena noticia que se achaca a la disminución del rendimiento de los activos líquidos al 2,5% y con previsión de bajar al 1% y a una mayor confianza del público en el seguro frente a la oferta de los bancos. Así lo señala Henri Debruyne en este corto pero interesante artículo que publico a continuación.

Une bonne nouvelle : la collecte nette en assurance vie renoue avec la croissance. Pour des raisons mécaniques, mais aussi plus profondes, qui soulignent de nouvelles exigences !

En février 2009, la collecte nette d’assurance vie a progressé de près de 4 % par rapport au même mois de l’année précédente. Il s’agit de la première hausse sur un an depuis juillet 2007. Même timide, c’est une bonne nouvelle par les temps qui courent.

Elle annonce le retour en grâce du placement préféré des français. Deux explications à ce rebond.

La première est d’ordre technique, sinon mécanique : un moindre intérêt pour les placements liquides et particulièrement pour le Livret A. Ce dernier a vu son taux de rendement ramené à 2,5 % en février, et les pouvoirs publics évoquent une prochaine baisse à 1 %. L’effondrement de la collecte qui s’en est suivi (-89 % en février) est sans doute à mettre en parallèle avec la baisse des prestations en assurance vie (-10 % sur un an en février).

La seconde explication tient au fait que, sur fond de crise aigüe de confiance dans le système financier -notamment dans les banques -, les assureurs s’en sortent plutôt mieux. Mais, il serait illusoire de croire que, progressivement, les choses sont en train de rentrer dans l’ordre. Si la confiance est moins altérée dans l’assurance que dans la banque, elle l’est quand même. Les clients sont méfiants. L’assurance vie reste à leurs yeux un dispositif intéressant et dans lequel ils fondent leurs espoirs. Il faut toutefois bien comprendre que leur confiance est devenue relative et exigeante. Une attitude qui s’inscrit de plus en plus dans leurs comportements d’achats et dans leurs attentes.

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